Otra puesta en escena de Mauricio Macri
y van…
![]() |
El Tortero con Macri, una puesta en escena concebida sin vergüenza. Pura demagogia. |
Alfredo Agüero, el vendedor de tortas
santiagueñas que cocina con carbón, en su precario puesto ambulante, a la vera de la ruta que une Pergamino con Rosario a la altura de Carmen del Sauce, estaba tan exultante como reluciente. Vestido “pa la ocasión”. No era para menos. Él y su mujer esperaban la preparada visita del presidente de la Nación. Pura
demagogia. No dudo en absoluto de la buena fe del tortero, tan genuina como
ingenua, y en un punto admirable…tampoco dudo de las intenciones de Macri, me
parecen de una argucia maquiavélica de pésimo gusto, llena de un cinismo de muy
baja estofa… al menos para mí.
Una autentica puesta en escena, tan elogiable en
el teatro como repudiable en la política. Similar a la que realizó con Marita,
la inundada militante de Colonia Fidela, donde saludó, habló, se fue y… la
plata sigue sin aparecer. Una verdadera farsa. Eso es lo que, en esencia, es esa
foto a la orilla del camino. Simula una cosa, una intención, un interés, una
situación, que no es tal. Una puesta en escena, en política, es esencialmente
“eso”, una simulación, una mentira, un acto ejecutado de exprofeso destinado a
engañar, con el único objetivo de desorientar a los ciudadanos poco avistados
en las malas artes de la política. Es mostrar una cosa mientras se hace otra.
Pura traición. Una estafa al ciudadano común.
Por otra parte en los alrededores de la Casa Rosada está lleno
de trabajadores informales, indigentes y desocupados, no era necesario viajar
tantos km…si la intención hubiera sido la de demostrar hacia dónde van las
políticas públicas para con los sectores menos favorecidos, la foto se la
hubiera podido hacer a la vuelta de su casa. Pobres hay por todos lados, hoy
son 1.600.000 más de que cuando Macri asumió. Aprovechando que Mauricio estaba
en la zona, por qué no se corrió hasta Acebal, a pocos km de donde se
encontraba, para conversar con algunos de los dueños de las 35 fábricas de
zapatos instaladas allí, preocupados por los tarifazos, la importación y con
los despidos de sus obreros, golpeando a la puerta. O hubiera recorrido 25 km hasta Ovidio Lagos al
7200, en Rosario, donde está la fábrica de heladeras Briket y allí, mate de por
medio, le podría haber explicado amablemente a patrones y obreros, por qué
permitió que en el primer trimestre de su gobierno ya ingresaron más heladeras
importadas al país, que en todo el 2015. O a los productores de cerdos de la
zona, les podría haber comentado por qué dejó importar jamones y cortes de
cerdos de Brasil y Dinamarca. Pero no. No quiso, no era esa la intención. Sólo
servía la foto con el tortero, para escenificar un compromiso que no existe en
la realidad, destinado a cooptar a los sectores populares para que avalen una
política contraria a sus intereses.

Salud y Cosechas
Pedro Peretti