jueves, 21 de marzo de 2013


La Ciencia como parte de la lucha gremial


  ¿Debería ser ajeno al interés gremial de la FAA, la marcha y los anuncios sobre el desarrollo científico técnico del país? ¿Es parte de su metie cotidiano o una organización como la nuestra debería despreocuparse de estos temas y sólo preocuparse de la coyuntura? ¿Debe una organización agraria involucrarse en la política científica del país? ¿Cuál es la relación económica, que tiene el desarrollo científico del país, con las pymes agrarias y con la agricultura? ¿Cuál es el rol que juega la ciencia en relación a los pequeños y medianos productores, y a la apropiación de la renta agraria?... Estas elucubraciones me acompañan desde hace mucho tiempo, pero se agolpan como un torbellino, cuando escucho los anuncios presidenciales sobre el tema.
  El miércoles 13 de marzo del 2013 el Diario Clarín -en su sección Sociedad, pagina 32-, informa que pasamos del 0.65% del presupuesto nacional al 1.65% en inversión en ciencia y técnica, con relación al Producto Bruto Interno y que, gracias a esta trascedente decisión, el país duplicará la cantidad de científicos  en los próximos 7 años. Argentina tiene hoy 2.9 investigadores, tecnólogos y becarios por cada mil habitantes, con el nuevo plan se espera aumentar la cantidad a 3.6 cada mil habitantes y para el 2020 llegar a 4.6. Estas cifras -hoy las más altas de Latinoamérica-son consecuencia de una sabia decisión que será obligación de todos sostener en el tiempo, esperando que en el país no aparezca nunca más un neoliberal, tipo Cavallo reciclado y vuelva a mandar a los científicos a lavar los platos (¿se acuerdan?). A la vez, es importante agregar, para los que critican al Estado, que la inversión privada en ciencia es apenas el 26% del 100% total que se invierte –hoy- en el país; a ese 26% sería interesante desagregarlo y bucear en lo que hay allí adentro; estoy seguro que nos llevaríamos más de una sorpresa. Pero el otro dato interesante es dónde va estar el interés científico estatal, según el mismo anuncio: va haber una focalización sobre 34 núcleos socio-productivos –seis, estratégicos para el sector-: Agroindustria, Medio Ambiente, Desarrollo sustentable, Energías, Salud, e Industrias. Como vemos son todos temas que directa o indirectamente impactan, y mucho, sobre los productores y sus familias, y tienen que ver con el modelo de desarrollo agrario que va a pergeñar la Argentina en su futuro inmediato. Nada de esto puede y debe ser ajeno al interés de una organización gremial que se precie de ser seria y defender con inteligencia, presencia y compromiso, al segmento más chico y vulnerable, como son los chacareros. Claro, y esto es según mi opinión, siempre y cuando, sigamos defendiendo el sujeto agrario tradicional de FAA y convengamos,  que no es un tema que nos dé mucha presencia mediática… y eso, sí… puede ser un “problema”; porque para tener prensa, sin dudas, es mejor sacarse una foto con la Mesa de Enlace, que pelear por  democratizar el acceso a los resultados de la ciencia y la técnica, para los agricultores familiares. Esto representa una decisión, un camino, que no parece ser el rumbo actual…. de la entidad.

Debate Central

 Es este un debate central para la agricultura familiar chacarera, para la chacra mixta, para los pueblos del interior y para toda la burguesía nacional, que forma parte  del núcleo productivo rural de la Argentina profunda. Es el estar “adentro o afuera” de este proceso, lo que determina si seguirán siendo productores activos o no; que tiene en la ciencia , en la técnica y en la posibilidad de acceso a sus logros, los vértices centrales que dirán si la  producción agraria es con nosotros o sin nosotros; de qué forma accedemos -en las mejores condiciones posibles- a los conocimientos científicos que produce la investigación estatal; es más clave que “cinco años de buenas cosechas”, para que siga existiendo una agricultura de rostro humano. Que por otra parte, hasta ahora la historia nos indica, que nosotros llegamos  tarde a esa “fiesta” que casi siempre termina siendo un banquete servido en la mesa de los monopolios. Eso implica que nos saquen ventajas que se transforman en indescontables, a la hora de ponerle número al negocio. La apropiación del conocimiento científico por parte de los sectores concentrados nacionales o extranjeros (da lo mismo) jugó un rol central en la alta productividad agrícola, lo que le permitió capturar un mayor porcentaje de la renta y del trabajo agrario (los súper rindes, que generó el conocimiento no fueron, tampoco,  al bolsillo de los trabajadores) que determinó  el aumento desmesurado de los arrendamientos, la sojización y el desplazamiento de los productores tradicionales. Fue la ciencia el factor clave en la configuración de la nueva agricultura de elite, altamente concentrada, sin productores, en un proceso que debería merecer una mayor atención por parte de las organizaciones agrarias e incorporar en forma permanente al debate gremial; el desarrollo científico y su acceso por parte de los productores, pequeños y medianos, deberían ser  factor constante y central de la  acción institucional, y no lo son. Estas tribulaciones, además de ser centrales para el destino de miles de familias que habitan nuestro país, son las que ponen en “otro lugar”, con otra consideración ante la opinión pública, a las organizaciones gremiales agrarias y a sus dirigentes, las saca de ese estado conspirativo sectorial permanente, que sólo piensa en sí mismo y que se despreocupa del destino general, todo visto desde una perspectiva cortoplacista, sin sustento ideológico y  más cercano al concepto de una “banda” que pide cualquier cosa, que al de una organización seria, racional que, con base científica y técnica, se sienta a discutir el interés de sus afiliados y explica con fundamento a la sociedad, lo que pretende. Desde este lugar será mucho más factible pelear, con éxito, por la rentabilidad de los productores, el arraigo, la concentración, etc. Es nuestra obligación gremial, reclamar por la decisión política que nos permita acceder a los beneficios de los conocimientos científicos y técnicos, decisión que es, sin duda, la llave de la primera puerta para nuestro bienestar. Debemos reclamar al Estado, la democratización y socialización del conocimiento, que se financian con los aportes de todos los ciudadanos, eso es hacer gremialismo en serio a favor de una agricultura con agricultores…. A no ser que pensemos, que aceptar los avances científicos y técnicos que provienen del sector público, son una forma de dadiva, que nos convierte al oficialismo…la FAA de hoy da para eso y mucho más.
                                                                                               
                                                                                                  

                                                                                                Salud y cosechas
Pedro Peretti