Vacas, carne, suelo, precio.
Alfredo Coto, que es parte del problema y no de la solución,
dijo hace un par de semanas -con el
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Alfredo Coto, parte del problema, no dela solución |
Pero además, lo que
no dice Coto, ni ningunos de los cultores “del volumen lo resuelve todo”, es ¿dónde
ponemos las vacas que dicen que faltan? ¡Sí!... las madre, las que paren los
terneros, de a uno por año… ¿dónde las ponemos?, ¿hacemos un sobre techo y las
ubicamos en los altillos del suelo? Porque las vacas aparte de comer, van en la
tierra, sobre el suelo, no son un clavel
del aire, y no es un debate menor, ni para reírse… más bien es para llorar. ¿Dónde
ponemos las vacas? Si sembramos soja
hasta en las macetas. ¡Las vacas madre, ¿se
entiende?! ¿Dónde las ponemos?, no es un detalle menor. ¿Y qué les damos de comer?
Menos menor aún… ¡¿se entiende?! Pasto y granos, granos solos o pasto solo,
¿las ponemos en el campo o las encerramos estabuladas? Ya en el año 2006
polemizábamos por el asunto con Víctor Trucco, tal vez el más talentoso
publicista de este tipo de agricultura de volumen, concentración, empresa… y
sin productores, que con Mauricio Macri , se viene como por un tubo. Trucco sostenía que la ganadería “ya no necesita
superficie, necesita comida y lo produce la agricultura”. Hoy en medio del
debate por el cambio climático, las campañas por el bienestar animal, después
de sufrir las inundaciones y sabiendo que la ganadería es dentro de la
actividad agropecuaria -la principal generadora de los gases efectos
invernaderos-, esta solución quedó un tanto desacreditada; mas logró imponer en parte, el feet loot para el engorde de
terneros. Todos los años 6 millones de terneros son movidos por miles y miles de
viajes de camiones de la zona extra-pampeana a la pampeana, para consumir el maíz que produce la rotación
sojera, a cargo de mega-productores sojeros. Ganadería sin superficie y
monocultivo de soja son hermanos siameses, partes de un mismo “ser”… del modelo
de monocultivo de soja inducido, con concentración de tierras y rentas.
¿Dónde ponemos las vacas?
¿Y cuántas caben? Según nuestro
criterio- relativo por supuesto- se podría poner más vacas madres de tres maneras, si
rechazamos la solución de la estabulación…por disparatada. A) Avanzando sobre los montes y bosques naturales, como sucede en nuestro nordeste con
conocidos empresarios “filántropos” y ambientalistas en capital federal y
depredadores en el interior profundo; B) si recuperamos parte de los 11 millones
de hectáreas que le arrebato la sojización a la ganadería; C) si mejoramos la performance productiva de madres/hectáreas
y de paso, la extracción de destete/año, de lo que hay en ganadería hoy.
Claramente para “recuperar piso” para la ganadería, es decir poner más vacas
madres “nuevas”, en la región pampeana, la
opción “más saludable”, es volver a la mixtura productiva. Organizar una vuelta a la chacra mixta, recuperando la
parte que le arrebató la soja. Proceso claramente virtuoso, pero que necesita
de una política pública, que tenga dos requisitos insoslayables. A) plata y B)
paciencia. El problema de la ganadería, además,
es biológico no ideológico, no hay una vaca macrista, que por que ganó Mauricio
Macri y por la confianza que le genera va a parir dos terneros, ¡no, todas paren uno! Mientras discutimos esto, de hacia dónde va la
ganadería, debemos ir mejorando lo que
quedó de ella, de acuerdo a cada zona específica. Ninguna de las dos opciones
parece ser la elegida por el actual gobierno para poner más carne en la mesa de
los argentinos. Todo indica que si hay expansión ganadera de cría, será expensas de bosque y en la zona
extra-pampeana. La rebaja indiscriminada de retenciones parece apuntar a
consolidar este modelo.
Pero volvamos a la
idea de Coto y de los ex funcionarios radicales de la vieja Alianza, ahora en
la nueva Alianza, que se olvidan de que el stock más bajo fue radical, cuando
era presidente un tal Fernando de la Rúa. De las 150 millones de cabezas vacas, “el 95% de los alimentos que consumimos se
producen directa o indirectamente en los suelos”. La Asamblea General de las
naciones Unidas declaró el año 2015 como el Año Internacional de los Suelos,
con el “objetivo principal de aumentar su concientización y la comprensión de
su importancia para la seguridad alimentaria y las funciones ecosistémicas
esenciales”. En Marzo de este año se creó la Alianza Sudamericana por el Suelo, la cual trabaja activamente en medidas
nacionales y regionales para cuidar este limitado recurso”. Tierra hay la que
hay, es un recurso finito, no se puede “fabricar más”, suelo hay…lo que queda o
deja la depredación agrícola, que hay que cuidar porque de allí provienen
nuestros alimentos y en el caso argentino-además- es fuentes de divisas por las
exportaciones. Ahora bien, ¿dónde ponemos las 150 millones de cabeza de Coto, o
las que reclaman los adoradores el volumen como única medida para la actividad pecuaria
o agraria? Si sembramos 21 millones de hectáreas de soja, de las 30 millones
que implantamos con cereales y oleaginosas, ¿dónde ponemos las vacas? ¿Alguien
lo puede explicar seriamente?. Mejorando lo que hacemos, sólo podremos aumentar
relativamente el stock de madres. No cambia la ecuación,
ni el modelo, lo complementa. Para tener más madres y cambiar la tendencia hay
dos caminos, mientras no se invente un segundo piso para poner en los campos:
ampliamos la frontera agropecuaria, un eufemismo que evita nombrar, la palabra deforestación o volvemos a la chacra mixta. La política decide.
Salud y Cosechas
Pedro Peretti